El cerebro participa en todos los aspectos de nuestra vida, incluido el pensamiento, la memoria, las emociones y el movimiento. Con los años, se producen cambios en el cerebro que afectan a los procesos básicos de atención, memoria, procesamiento de la información… Mantenerlo saludable resulta fundamental para prevenir el deterioro cognitivo y mejorar la sensación general de bienestar.

La hipótesis de la reserva cognitiva (RC) se desarrolló primero en la literatura científica sobre el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer, donde los investigadores descubrieron que los ancianos con mayor nivel de estudios o con estilos de vida mentalmente más activos son menos propensos a desarrollar deterioro cognitivo.

Con el mismo grado de afectación cerebral hay personas que muestran deterioro cognitivo y otras no.
Por ejemplo, dos personas pueden tener la misma cantidad de daño en el cerebro debido a la enfermedad de Alzheimer, pero una de ellas puede mostrar deterioro cognitivo y la otra, conservar sus capacidades cognitivas intactas o casi intactas. ¿Por qué ocurre esto?

Una posible respuesta a esta pregunta podemos encontrarla en la teoría de la reserva cognitiva. La idea que hay detrás de la reserva cognitiva es que el cerebro intenta compensar activamente ese deterioro.

“Tanto la inteligencia innata como las experiencias de la vida pueden proporcionar una reserva en forma de habilidades cognitivas que permiten a algunas personas tolerar mejor los cambios patológicos del cerebro”.

 

Factores que contribuyen a construir la reserva cognitiva.

Se ha demostrado que en los pacientes con EM un nivel de reserva cognitiva alto atenúa los efectos negativos de la atrofia cerebral produciendo un efecto protector contra la expresión del deterioro cognitivo de modo que los pacientes con mayor riqueza intelectual pre mórbida (antes de desarrollar la enfermedad) son capaces de soportar un mayor daño cerebral antes de mostrar signos de deterioro.

La reserva cognitiva se construye a través de la acumulación de experiencias vitales cognitivamente enriquecedoras.

  • Salud física y mental
  • Nivel educativo
  • Nivel ocupacional (complejidad laboral)
  • Actividad física
  • Sueño
  • Relaciones sociales
  • Actividades de ocio y estilo de vida
  • Alimentación
  • Actividad mental y estimulación cognitiva

Tanto la reserva cognitiva como la memoria pueden ser aumentadas mediante experiencias ambientales como la estimulación cognitiva y un estilo de vida cognitivamente enriquecedor.

¿Cómo podemos preservar y aumentar la reserva cognitiva en la EM?

  1. AUMENTANDO LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO: Las terapias modificadoras de la enfermedad ralentizan la pérdida de volumen cerebral, disminuyen el número de brotes y por tanto la acumulación de secuelas.
  2. REALIZANDO (siempre con prudencia y bajo supervisión de un profesional) EJERCICIO CARDIORESPIRATORIO. El ejercicio aeróbico mejora la memoria, aumenta el volumen del hipocampo y sus conexiones funcionales en la EM.
  3. LLEVANDO UNA DIETA SALUDABLE Y NEUROPROTECTORA. Es esencial para la cognición al igual que para cualquier otro proceso físico.
    Se necesitan proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales y grasas para que el cerebro funcione adecuadamente. Una dieta alta en grasas saturadas y azúcar refinado pueden contribuir al declive y deterioro cognitivo.
  4. CONTROLANDO EL ESTRÉS Y GESTIONANDO CORRECTAMENTE LAS EMOCIONES. Los eventos estresantes de la vida han demostrado preceder aproximadamente de 4 a 8 semanas al aumento de actividad en las lesiones en el cerebro en la EM. Un estudio realizado en 2012 demostró que un programa de terapia de manejo del estrés, redujo el número de lesiones activas en la EM.
  5. AUMENTANDO NUESTRO NIVEL EDUCATIVO: El nivel educativo alto (años de estudio) atenúa el efecto de la atrofia y las lesiones cerebrales en la cognición en la EM.
  6. MEJORANDO NUESTRO NIVEL OCUPACIONAL. A mayor nivel ocupacional (cuanto más cognitivamente estimulante y más retos intelectuales tengamos que resolver en nuestro trabajo) mejor funcionamiento de la velocidad de procesamiento de la información, la memoria y las funciones ejecutivas en la EM.
  7. REALIZANDO ACTIVIDADES DE OCIO COGNITIVAMENTE ESTIMULANTES como son la lectura (libros, revistas, periódicos); escritura (diarios, cartas, ensayos, blogs); adquiriendo conocimientos musicales (tocar un instrumento); juegos estructurados (cartas, juegos de tablero, puzles, sopa de letras); hobbies: (jardinería, maquetación, diseño de webs); actividades artísticas: (pintura, poesía, escultura, escribir canciones, ballet).
  8. REALIZANDO ESTIMULACIÓN COGNITIVA. La rehabilitación neuropsicológica mejora la memoria en los pacientes con EM y los efectos del tratamiento pueden durar hasta 6 meses. Mediante la intervención neuropsicológica temprana y rehabilitación cognitiva, las personas de riesgo pueden aprender a integrar estrategias conductuales a sus rutinas diarias antes de que el deterioro cognitivo haga más difícil estos aprendizajes.

Podemos actuar sobre la cognición antes de que aparezca el deterioro mediante la detección precoz de factores de riesgo y la promoción de hábitos de salud cerebral y cognitiva aplicando programas de prevención destinados a mantener y aumentar el nivel de reserva.

Autora: Marisol García-Reyes Beneyto. Neuropsicóloga FEMM